- Aplicación de pruebas psicológicas para conocer el estado emocional y cognitivo del paciente.
- Inicio de una estructura de vida saludable: horarios diarios, rutinas de descanso, alimentación y cuidado de la higiene personal.
- Terapias individuales y grupales con un enfoque en regulación emocional y prevención de recaídas.
- Atención interdisciplinaria: psicólogos, médicos, psiquiatras y neurólogos.
- Actividades complementarias como mindfulness, actividad física y dinámicas de integración.